martes, 6 de septiembre de 2011
Dos cosas son dos cosas.
No me importaría pagar cada ginebra a 20.000, si tuviera la certeza que después del segundo me sintiera tan animado como para querer bailar la macarena en la mitad de la pista, pero este simulacro etílico da grima.
- ginebra con tónica por favor-
Me sirven un generoso vaso de un liquido que sabe a gin tonic, incluso tiene una cáscara de limón asomándose coquetamente. Pago los 20.000, pero pienso –Ni se te ocurra que te voy a dejar propina niño hipster- El mesero sonríe y me dice algo sobre su disponibilidad, no entiendo bien, pero me lo dice con la familiaridad de un primo o vecino. El problema es el lugar, no la industria de los lugares nocturnos pienso. Al fondo esta Venus, una artista de esas que hacen pinturas con burbujas y estupideces así. Ella me odia, pero yo tengo un elegante vaso de vidrio repleto con ginebra con tónica en la mano, no puedo ser ignorado. Trato de saludarla con la esperanza de adentrarme en los misterios de su pintura hippie, pero sobre todo para conocer a una de sus amigas que me resulta altamente deseable. Como lo debí adivinar, me saludó de esa manera de las que es preferible no ser saludado. Yo no tengo problemas con el rechazo, de hecho lo veía venir. Me devuelvo con ese moonwalk social que he aprendido a hacer desde que tenía 17 años. Me siento solo en una silla mientras suena “So Lonely” de The Police. Y yo me pregunto: ¿Por qué llegó The Police a este momento y porqué llegué a este templo de miseria humana?
Fin.
Frodo y los policías.
-Frodo es muy divertido pero no sé si me gustaría uno de mascota- Digo a Flautero mientras salimos de ver “El señor de los anillos”
-Esa película es una mierda, te lo dije- Dice Flautero.
Es obvio que Flautas no tiene la habilidad de captar los detalles importantes, o mejor dicho, juzga con mucha severidad un espectáculo que cuesta tan poco. No es para tanto. A mí me parece que la película es una mierda, pero Frodo es muy adorable. Tiene una doble personalidad como casi todo el mundo, pero uno sabe cual es cual. Notable.
El D.F. a esa hora es un desastre para moverse. Lo mejor es ir a cualquier lugar a tomarse una michelada y un par de pastores. Caminamos por las calles de Polanco hablando de la película. Bajamos por Kant, cruzamos por Hegel, dimos con Schopenhauer. En este punto, y como parte de un ritual, siempre repito algo sobre ser iletrado y vivir ahí, en cualquier calle de Polanco. No lo recuerdo ahora porque tendría que estar ahí. De cualquier forma lo que creo es que quien salió con esos nombres para bautizar de esa manera tales calles, debó ser un personaje despreciable.
-Conozco un lugar de pastores a 5, cosa bien rara en Polanco-
-¿Muy lejos?
-Es aquí- . Caminamos unos metros y damos con un local atestado de oficinistas. Todos con abundante gomina en la cabeza. México debe ser el país donde se usan mayor cantidad de gel y gomina, eso no quiere decir que me interese averiguarlo. Esos tacos al pastor huelen muy bien. Todos usan corbata y yo pienso en gomina y peinados modernos para oficinista.
-¡Salen 6 pastores!
(¿Será necesario gritarlo a los cuatro vientos filosofales de Polanco cuando este local no debe tener más de 2 metros de fondo?)
-¡Sale taco para Hegel, sale taco para Kant!-
Mejor guardo silencio, estos chilangos pueden llegar a ser bien violentos. Hay que recordar que les gustan las luchas y son buenos boxeadores, y que a mí me gustan los clichés y los lugares comunes. Las apuestas son muy desfavorables en esa arena.
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