martes, 15 de noviembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
Dos cosas son dos cosas.
No me importaría pagar cada ginebra a 20.000, si tuviera la certeza que después del segundo me sintiera tan animado como para querer bailar la macarena en la mitad de la pista, pero este simulacro etílico da grima.
- ginebra con tónica por favor-
Me sirven un generoso vaso de un liquido que sabe a gin tonic, incluso tiene una cáscara de limón asomándose coquetamente. Pago los 20.000, pero pienso –Ni se te ocurra que te voy a dejar propina niño hipster- El mesero sonríe y me dice algo sobre su disponibilidad, no entiendo bien, pero me lo dice con la familiaridad de un primo o vecino. El problema es el lugar, no la industria de los lugares nocturnos pienso. Al fondo esta Venus, una artista de esas que hacen pinturas con burbujas y estupideces así. Ella me odia, pero yo tengo un elegante vaso de vidrio repleto con ginebra con tónica en la mano, no puedo ser ignorado. Trato de saludarla con la esperanza de adentrarme en los misterios de su pintura hippie, pero sobre todo para conocer a una de sus amigas que me resulta altamente deseable. Como lo debí adivinar, me saludó de esa manera de las que es preferible no ser saludado. Yo no tengo problemas con el rechazo, de hecho lo veía venir. Me devuelvo con ese moonwalk social que he aprendido a hacer desde que tenía 17 años. Me siento solo en una silla mientras suena “So Lonely” de The Police. Y yo me pregunto: ¿Por qué llegó The Police a este momento y porqué llegué a este templo de miseria humana?
Fin.
Frodo y los policías.
-Frodo es muy divertido pero no sé si me gustaría uno de mascota- Digo a Flautero mientras salimos de ver “El señor de los anillos”
-Esa película es una mierda, te lo dije- Dice Flautero.
Es obvio que Flautas no tiene la habilidad de captar los detalles importantes, o mejor dicho, juzga con mucha severidad un espectáculo que cuesta tan poco. No es para tanto. A mí me parece que la película es una mierda, pero Frodo es muy adorable. Tiene una doble personalidad como casi todo el mundo, pero uno sabe cual es cual. Notable.
El D.F. a esa hora es un desastre para moverse. Lo mejor es ir a cualquier lugar a tomarse una michelada y un par de pastores. Caminamos por las calles de Polanco hablando de la película. Bajamos por Kant, cruzamos por Hegel, dimos con Schopenhauer. En este punto, y como parte de un ritual, siempre repito algo sobre ser iletrado y vivir ahí, en cualquier calle de Polanco. No lo recuerdo ahora porque tendría que estar ahí. De cualquier forma lo que creo es que quien salió con esos nombres para bautizar de esa manera tales calles, debó ser un personaje despreciable.
-Conozco un lugar de pastores a 5, cosa bien rara en Polanco-
-¿Muy lejos?
-Es aquí- . Caminamos unos metros y damos con un local atestado de oficinistas. Todos con abundante gomina en la cabeza. México debe ser el país donde se usan mayor cantidad de gel y gomina, eso no quiere decir que me interese averiguarlo. Esos tacos al pastor huelen muy bien. Todos usan corbata y yo pienso en gomina y peinados modernos para oficinista.
-¡Salen 6 pastores!
(¿Será necesario gritarlo a los cuatro vientos filosofales de Polanco cuando este local no debe tener más de 2 metros de fondo?)
-¡Sale taco para Hegel, sale taco para Kant!-
Mejor guardo silencio, estos chilangos pueden llegar a ser bien violentos. Hay que recordar que les gustan las luchas y son buenos boxeadores, y que a mí me gustan los clichés y los lugares comunes. Las apuestas son muy desfavorables en esa arena.
martes, 26 de julio de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
El guiño de Baphomet
Mi abuelo es un tipo duro y rupestre. Es miembro del partido comunista, del partido conservador y de la legendaria orden rosa cruz.
Las dos primeras las pude comprobar después de incursionar sigilosamente en su billetera y ver las identificaciones que probaban su pertenencia a estos partidos en simultaneo ( justo antes de sustraer algún dinero), pero de la orden rosacruz me vine a enterar después de advertir que su línea de lectura se debatía entre libros sobre las propiedades curativas del ajo, y otros con sugestivos títulos como: “El Gran Arcano del Ocultismo Revelado” o “Concepto Rosacruz del Cosmos”, o para ponerlo en términos más incluyentes (redoble de tambores): Puro y físico ocultismo.
¿Cómo supe que era rosacruz? Porque él me lo dijo. Eso no importa. Un libro de su amplia colección de bajísimo presupuesto sobre el tema se titulaba: “Dogme et Rituel de la Haute Magie”. Es muy importante tener en cuenta que el libro estaba adornado en su portada con la imagen a continuación:
Yo, atraído como chimpancé entrenado lo estaría por un cohíba encendido, me abandoné como lo hacen los intelectuales en el océano de sus letras. -¿O no lo hice?-. En fin, como no recuerdo nada de lo que leí (a veces pienso que esta ausencia de memoria se debe a algún “ritual” que no salió del todo bien) decidí abordarlo nuevamente sin los prejuicios de un adolescente al que no le han dado su dosis de Harry Potter. Pero hay un cambio de reglas, en el mundo ya domina lo oculto, y se puede encontrar toda la información desglosada con ayuda de un artificio de magia moderna llamado Wikipedia. Dicho esto me sorprende que el corrector de lenguaje la marque como error, pero en seguida recuerdo que el camino hacia la iluminación esta lleno de trampas y recobro mi compostura.
Transcribo a continuación algunos segmentos de esta joya de la magia, confusión y caos del siglo XV llamada: Dogma y Manual de Alta Magia, de mago Eliphas Levi. (cuando me refiero a “mago” hablo de alguien que le patearía las bolas a Criss Angel con un guiño.
Y dice el gran Levy:
“ ¿Qué ha ocurrido en el mundo y por qué los sacerdotes y los reyes han temblado? ¿Qué poder secreto amenaza las tierras y las coronas? He ahí algunos locos que corren de país en país y que ocultan, según dicen, la piedra filosofal, bajo sus harapos y su miseria. Pueden cambiarla tierra en oro, y sin embargo ¡carecen de pan y de asilo! Su frente está ceñida por una aureola de gloria y por un reflejo de ignominia. El uno ha encontrado la ciencia universal y no sabe cómo morir para escapar a las torturas de su triunfo: es el mallorquino Ramon Liull. El Otro cura con remedios fantásticos las enfermedades imaginarias y ofrece un formal mentís al proverbio que comprueba la ineficacia de un cauterio en una pierna de madera; es el maravilloso Paracelso, siempre ébrio y siempre lúcido como los héroes de Rabelais. Aquí es Guillaume Postel, que escribe ingenuamente a los Padres de Concilio de Trento que ha encontrado la doctrina absoluta, oculta desde el comienzo del mundo y que ya se le hace tarde en compartirla con los demás. El Concilio no se inquieta del loco y ni aun se digna condenarle, pasando al examen de cuestiones tan graves como la gracia eficaz y la gracia suficiente”.
Ahora es menester respirar hondo, y comprender lo que encierran estas palabras:
Sólo estando loco se podrá dejar de ser más que iniciado en el ocultismo, y pensándolo bien, aunque mi abuelo era miembro de partidos políticamente contrarios y al mismo tiempo, pareciendo tener maneras de probable discípulo de Eliphas, su apego a tradiciones y formas típicas del mundo cuerdo, hace pensar que era un pobre diablo en el mundo ocultista. No pretendo ofender a mi abuelo, pero bajo las premisas de Eliphas Levi, esperaría por lo menos un vestuario más estilo Egipto o Louis XVI, o que se encerrara por días en algún cuarto humeante.
A nosotros los pendejos no nos queda más que tomar embrutecernos con cultura popular y autodestrucción masiva para ver si alguna vez, cuando contemplemos la portada de “Dogma y Ritual de Alta Magia”, Baphomet haga un guiño, y acabe con nuestras miserias de una vez por todas. Y con las de Criss Angel también.
martes, 1 de febrero de 2011
Los nuevos apátridas.
Estaba en el restaurante de la Condesa donde planeaba consumar mi crimen de hambre. Había pernoctado las quince noches anteriores en un hotel llamado Fiesta Americana, y este no era un hotel barato. Pensaba que podía conseguir un domicilio fijo a la semana de estar en el D.F.,pero la empresa naufragaba cual Titanic inmobiliario. En el café, cuyo nombre no recuerdo, había pocas personas. Decidí pedir una cerveza mientras decidía de qué tamaño iba a ser mi robo. Una cerveza me podía dar el tiempo necesario para estudiar friamente cada movimiento del personal. Saqué un cuaderno y empecé a anotar los tiempos en que salían y entraban los meseros. Traté de desarrollar una ecuación que permitiera predecir el momento exacto de mi huida, pero como no tengo muchas destrezas matemáticas que digamos, el resultado fue una hoja escrita con números y variables inconexas. Es el momento del plato fuerte. Supuse que pedir algo extremadamente costoso podría generar sospechas. Además mostrar hambre podía llamar la atención del enemigo. Me decidí por un sandwich de atún, papas a la francesa y una copa de helado. Comía mientras sumaba, restaba, dibujaba planos del lugar y posibles rutas de escape. Pedí la cuenta. Fue entonces cuando recordé que mi abuela me había regalado unos pesos mexicanos antes de mi viaje. Dinero que no tenía para ese momento ningún valor que no fuera sentimental. Suficientemente viejos para no valer nada y suficientemente nuevos para no valer nada. De cualquier manera decidí dejar esos billetes en la bandeja de la cuenta, como quién deja una bomba de humo financiera, y poner mis piés en polvorosa. Salí del café y caminé lentamente sin mirar atrás. Tenía claro que no prestaría atención a ningún llamado. Llegué a la esquina y corrí. Nunca más volví. Al café de la Condesa. Robar es ahora mi profesión.
jueves, 27 de enero de 2011
Si no me divierte no existe.
Sabía que era una pésima idea, pero de eso precisamente estoy hecho: De escoger siempre la peor opción. Cuando entré al lugar mi humanidad estaba ya disminuida con la suma de media botella de aguardiente, cuatro cervezas y una raya de cocaina. Ya había ido a ese lugar. Pertenece a una pareja de artistas que hacen performance y video. O los dos juntos. No hay que precisar más. El lugar siempre me había parecido una especie de Taj Majal de la psicomagia. Algo vomitivo.
Al entrar hago mi rutina estilo "¿Cuánto es y por quétan caro?" La señorita de la puerta se rie, con esa risa que dice textualmente - No te voy a rebajar nada idiota- .
Pago el valor de la entrada ($15.000), y me dispongo a entrar ahora sí, cuando un brazo me detiene y alguien me dice - Espere, no se ha puesto el brazalete -. Me pongo ese plástico fosforescente que solo puede significar una orgía de musica techno y ausencia total de principios y valores, -nada puede fallar, es posible que consiga alguna mujer alcoholizada - Pienso.
Entro dando tumbos. Me sorprende cómo esas personas no tienen ningún reparo en mis escasas destrezas para caminar. Al entrar el silencio. La penumbra. De repente una voz amplificada que grita una retahila incomprensible. Hay un tumulto de personas alrededor de donde proviene la voz. Me acerco. Me abro paso con ahí si las destrezas de un borracho incontenible y me encuentro cara a cara con la muerte: Una mujer desnuda se peina con un cepillo mientras repite una serie de frases inconexas, pero que tienen un hilo común: Su género. La sangre. La violencia. Por supuesto no puede evitar empezar a reir solo después de tal perorata, busco a las personas de al lado con mi mirada buscando una complicidad. ¿Es qué acaso no hay nadie sensato en este lugar? ¿Acaso no se dan cuenta que es un gran chiste? Silencio y miradas circunspectas. Mientras escribo esto en la mesa de al lado hablan de ser víctimas del alza de los servicios. Eso no es nada comparado con la loca desnuda y su acción. En ese tipo de momentos mi mente empieza a buscar dichos que se acomoden a la locura estilo "nadie sabe paa quién trabaja" o "no por mucho madrugar amanece más temprano", pero en este campo de esquizofrenia cultural mi mente estaba en blanco como víctima de esta escopolamina performativa. Ante la derrota neuronal propinada por el concepto recojo mis pasos y me dirijo a la barra. Tal vez si me tomo un vodka con tónica todo recupere algún sentido. -Un vodka por favor-. Me dan un vaso de plástico delgadísimo lleno de hielo con una ínfima cantidad de vodka. -Disculpe, mejor démelo doble. ¿Cuánto sería de más?- Le pregunto al a todas luces estudiante de teatro y discipulo de Osho. -Costaría el doble- responde. Lo ví venir al mejor estilo Nostradamus. Hago algún chiste sobre el pobre espectáculo que hace la mujer. -Que alguien se apiada de ella, alguien que la saque de este sufrimiento, matenla por el amor de dios!-
Me detengo a mirar la pulcera. No conozco a nadie aquí. Esto no esta bién. Pido un vodka extra y me propongo salir de este lugar. Leo un letrero: "Segundo Festival de Performance". -Todo tiene sentido- pienso. -Soy el Mr. Bean de Dios-.
Sabía que era una pésima idea, pero de eso precisamente estoy hecho: De escoger siempre la peor opción. Cuando entré al lugar mi humanidad estaba ya disminuida con la suma de media botella de aguardiente, cuatro cervezas y una raya de cocaina. Ya había ido a ese lugar. Pertenece a una pareja de artistas que hacen performance y video. O los dos juntos. No hay que precisar más. El lugar siempre me había parecido una especie de Taj Majal de la psicomagia. Algo vomitivo.
Al entrar hago mi rutina estilo "¿Cuánto es y por quétan caro?" La señorita de la puerta se rie, con esa risa que dice textualmente - No te voy a rebajar nada idiota- .
Pago el valor de la entrada ($15.000), y me dispongo a entrar ahora sí, cuando un brazo me detiene y alguien me dice - Espere, no se ha puesto el brazalete -. Me pongo ese plástico fosforescente que solo puede significar una orgía de musica techno y ausencia total de principios y valores, -nada puede fallar, es posible que consiga alguna mujer alcoholizada - Pienso.
Entro dando tumbos. Me sorprende cómo esas personas no tienen ningún reparo en mis escasas destrezas para caminar. Al entrar el silencio. La penumbra. De repente una voz amplificada que grita una retahila incomprensible. Hay un tumulto de personas alrededor de donde proviene la voz. Me acerco. Me abro paso con ahí si las destrezas de un borracho incontenible y me encuentro cara a cara con la muerte: Una mujer desnuda se peina con un cepillo mientras repite una serie de frases inconexas, pero que tienen un hilo común: Su género. La sangre. La violencia. Por supuesto no puede evitar empezar a reir solo después de tal perorata, busco a las personas de al lado con mi mirada buscando una complicidad. ¿Es qué acaso no hay nadie sensato en este lugar? ¿Acaso no se dan cuenta que es un gran chiste? Silencio y miradas circunspectas. Mientras escribo esto en la mesa de al lado hablan de ser víctimas del alza de los servicios. Eso no es nada comparado con la loca desnuda y su acción. En ese tipo de momentos mi mente empieza a buscar dichos que se acomoden a la locura estilo "nadie sabe paa quién trabaja" o "no por mucho madrugar amanece más temprano", pero en este campo de esquizofrenia cultural mi mente estaba en blanco como víctima de esta escopolamina performativa. Ante la derrota neuronal propinada por el concepto recojo mis pasos y me dirijo a la barra. Tal vez si me tomo un vodka con tónica todo recupere algún sentido. -Un vodka por favor-. Me dan un vaso de plástico delgadísimo lleno de hielo con una ínfima cantidad de vodka. -Disculpe, mejor démelo doble. ¿Cuánto sería de más?- Le pregunto al a todas luces estudiante de teatro y discipulo de Osho. -Costaría el doble- responde. Lo ví venir al mejor estilo Nostradamus. Hago algún chiste sobre el pobre espectáculo que hace la mujer. -Que alguien se apiada de ella, alguien que la saque de este sufrimiento, matenla por el amor de dios!-
Me detengo a mirar la pulcera. No conozco a nadie aquí. Esto no esta bién. Pido un vodka extra y me propongo salir de este lugar. Leo un letrero: "Segundo Festival de Performance". -Todo tiene sentido- pienso. -Soy el Mr. Bean de Dios-.
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